Por si no quedaba claro que las obras del Plan E no tienen fecha de comienzo y pueden empezar más tarde, un artículo de El Periódico de ayer lunes lo ratifica. Leyendo el artículo mientras desayunaba en la cafetería pensé que lo podría utilizar como un argumento más en el Pleno de septiembre y lo compré. Mi sorpresa ha sido que hoy hechando un vistazo por diarios y blogs veo en el de nuestro alcalde, Xavier Amor, que lo utiliza para justificar que en muchos pueblos de la costa estan igual (mal de muchos, consuelo de...) y subraya lo que le interesa. Yo voy a subrayar lo que considero deben saber los ciudadanos, comerciantes y hoteleros de nuestra población.
No culpo de todo esto al alcalde, que responsabilidad tiene, pues ha sido él quien ha decidido que obras que se podían hacer entre septiembre y diciembre se hayan hecho entre junio y septiembre, porque gran responsabilidad tiene también el presidente del gobierno que nos ha dado a los Ayuntamientos un caramelo, sí, pero envenenado.
Este es el artículo:
EL VERANEO EN EL LITORAL, UNA YINCANA POR LAS OBRAS
Casi 250 proyectos en pueblos de la costa catalana incomodan a vecinos y turistas
Si pueden, lo evitan. Realizar obras viarias en los pueblos de playa en pleno verano es un pecado mortal. Se multiplica la población y, con ella, las molestias que causan los trabajos. Pero este año no ha habido más remedio. Caían como maná del cielo los 8.000 millones de euros del fondo estatal de inversión local, el Plan E, y los municipios solo podían beneficiarse de la lluvia de dinero si hacían las obras de inmediato, para acabarlas antes de noviembre
Tal exigencia supone una ventaja para las grandes ciudades y los pueblos del interior, más vacíos en estos meses de julio y agosto, pero resulta un engorro para las poblaciones costeras que viven del verano. ¿Pero quién iba decir que no al plan y los millones de Zapatero? Nadie. Todos los municipios de la costa catalana, de Portbou (Alt Empordà) a Alcanar (Montsià), se apuntaron al fondo y entre todos consiguieron 151 millones de euros para 437 proyectos. No están incluidas en esta relación las cinco mayores ciudades de la costa (Barcelona, Tarragona, Badalona, El Prat de Llobregat y Mataró) porque dependen mucho menos de sus playas y las obras tienen mucha menor incidencia en su litoral.
De los 437 proyectos, 247 afectan a la vía pública, con obras relacionadas con la pavimentación, el asfaltado y la urbanización de calles, plazas, rieras y paseos marítimos. Los demás trabajos son construcciones o reformas de ayuntamientos, pabellones y un largo etcétera que apenas afectan al tráfico ni a los miles de turistas y bañistas que van a la costa.
Por supuesto, no todas esas 247 obras se están llevando a cabo justo este mes de agosto. Algunas ya terminaron, otras se harán más tarde, pero un repaso al litoral, desde la Costa Brava hasta la Costa Daurada, demuestra que ningún pueblo se libra estos días de calles levantadas, paseos polvorientos y vallas molestas. Algunos proyectos son muy aparatosos, como el de la riera de Calella (Maresme), que con 2,7 millones es una de las obras más costosas.
Unos municipios, como Platja d’Aro (Baix Empordà) y Vilassar de Mar (Maresme), invierten casi todo el dinero en obras viarias, mientras que otros apenas tocan sus calles, como Salou (Tarragonès) y Malgrat de Mar (Maresme), que invierte sus tres millones en un campo de fútbol. Y unos presentaron solo uno o dos proyectos grandes, mientras que otros han visto aprobados hasta 37 (El Vendrell), 27 (Vilanova i la Geltrú) y 22 (Sitges).
Muchos alcaldes han pedido disculpas a la población por las molestias de las obras, pero esperan que el trasfondo social y económico del plan amortigüe el malestar de tragar polvo y atascos en agosto.